Detectar el TEA en la adultez previene enfermedades autoinmunes y trastornos físicos

Reconocer la neurodivergencia en adultos es un paso esencial para construir una sociedad inclusiva y consciente
Con frecuencia sucede que las personas descubren en su adultez que presentan autismo, debido a que esta condición se catalogó históricamente como un desorden infantil severo, ignorando otros perfiles, según especialistas. Sin embargo, en la actualidad, la medicina reconoce que múltiples profesionales destacados han vivido décadas sin un diagnóstico formal que explique su realidad.
La doctora Carolina Izquierdo, internista del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), señaló que el diagnóstico tardío del trastorno del espectro autista (TEA) tipo 1 se debe a sesgos clínicos de hace 20 años, donde ser exitoso descartaba automáticamente el padecimiento. Se priorizaban las conductas externas sobre la experiencia interna, definiendo a estos individuos como introvertidos o perfeccionistas. Esta falta de visión impidió que miles de adultos comprendieran su neurodivergencia en su etapa formativa y laboral.
Asimismo, en entornos sociales demandantes, como la idiosincrasia venezolana, el estigma de la salud mental ha llevado a normalizar el sufrimiento personal, de modo que expresiones como “él es serio” o “ella es muy estudiosa” ocultaron por décadas dificultades de relacionamiento, expresó la doctora. La cultura del contacto físico y el ruido constante problematizó identificar la hipersensibilidad sensorial en personas académicamente eficientes, agregó.
Síntomas y señales más frecuentes por los que se acude a consulta en la adultez
Según la doctora, los motivos que llevan a personas de hasta 50 años a buscar una evaluación incluyen:
· “Burnout” autista, un agotamiento crónico que surge del esfuerzo constante por enmascarar rasgos para encajar en la sociedad.
· Cefaleas tensionales e irritabilidad asociadas a la luz o al ruido (ya sea en la oficina o en su domicilio) por desregulación sensorial.
· Ansiedad y depresión refractarias a múltiples terapias farmacológicas.
· Baja autoestima
· Problemas laborales
· Problemas de pareja
· Patologías gastrointestinales como dispepsia, colon irritable, entre otras.
· Enfermedades autoinmunes
Consecuencias de enmascarar crónicamente rasgos de TEA
El acto de camuflar rasgos autistas, conocido como “masking”, genera consecuencias graves en la salud física a largo plazo, entre las cuales se encuentran el desarrollo de trastornos del sueño, fibromialgia, problemas gastrointestinales y enfermedades de origen autoinmune, resaltó la internista.
Además, el agotamiento extremo puede derivar en episodios de meltdown (llanto, agresividad e irritabilidad) o shutdown (aislamiento, silencio e inmovilidad), afectando gravemente la estabilidad emocional.
Diagnóstico y tratamiento para mejorar la calidad de vida
En el marco de la conmemoración del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el 2 de abril, es fundamental resaltar la importancia de visibilizar estas realidades en la adultez. Esta fecha busca romper prejuicios para garantizar una vida plena y comprendida a quienes presentan dicha condición.
La doctora Izquierdo destacó que obtener un diagnóstico formal se considera un acto de justicia clínica que permite al adulto reinterpretar su historia personal. Al entender que su cerebro procesa la información de forma diferente, cesa la lucha interna por ser “normal” y se reduce el estrés, recalcó. La persona deja de sentirse un profesional deficiente para reconocerse como alguien neurodivergente tanto con necesidades como capacidades únicas, comentó.
Atención multidisciplinaria
Por su parte, el doctor Óscar González, neurólogo del GMSP, indicó que quienes padecen TEA deben ser atendidos por un equipo multidisciplinario, que involucre profesionales como neuropsicólogos, neuropediatras, neurólogos y psiquiatras.
Entre ellos también se incluye el médico internista, quien juega un rol vital al adecuar el entorno de cuidado y vigilar comorbilidades como la disautonomía o problemas articulares, mencionó la doctora Izquierdo. El manejo integral incluye educación para prevenir el agotamiento, al igual que una nutrición adecuada que combata la inflamación y la neurotoxicidad. Un enfoque multidisciplinario asegura que la persona reciba el apoyo tanto sensorial como clínico indispensable para su bienestar.
Con el fin de asegurar la calidad de vida a quienes presentan el trastorno del espectro autista (TEA), el Grupo Médico Santa Paula (GMSP) cuenta con todos los profesionales necesarios para el diagnóstico y tratamiento, así como con equipos avanzados. Además, para unirse al objetivo de concientización en el Día Mundial de dicha condición, GMSP iluminará su fachada de azul, color que hace referencia al listón representativo del padecimiento.
Respaldado por su empresa matriz, Keralty, el GMSP reitera su compromiso con la excelencia en la atención médica al ofrecer a sus usuarios y profesionales de la salud herramientas innovadoras que faciliten el acceso a servicios de calidad.
Para ser atendido o recibir más información del GMSP, se puede llamar al 0500 CUIDATE (2843283) o al (0212) 9176200, escribir vía WhatsApp al 0412/0422/0414/0424/ CLINICA (2546422), y visitar la página: www.grupomedicosp.com. También se puede seguir a la clínica como @grupomedicosp en Instagram, Facebook, X, TikTok, Threads y YouTube.
Fuente: Comstat Rowland Comunicaciones Estratégicas Integrales
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